Visita de una delegación de veterinarios cubanos a Zaragoza

REÚNE MATERIAL FILMOGRÁFICO DE MARTÍNEZ ARREDONDO, ALICIA ALONSO, JOSÉ MARTÍ Y GÓMEZ MURILLO

Visita de una delegación de veterinarios cubanos a Zaragoza

COLEGIO DE ZARAGOZA
Jesús Moreno Lazo. Juan José Badiola, Jesús García López Y José Rómulo .
COLEGIO DE ZARAGOZA DELEGACIÓN CUBANA VETERINARIA

Una delegación encabezada por una destacada autoridad veterinaria cubana visitó Zaragoza en el marco del hermanamiento entre el Consejo Científico Veterinario de Pinar del Río y el Colegio de Veterinarios de Zaragoza. Este convenio de cooperación, materializado en el año 2014, contempla el respeto mutuo, la amistad, la solidaridad y la confraternidad como instrumentos para un mejor conocimiento y comprensión entre ambas organizaciones.

La delegación cubana a su paso por la ciudad de Zaragoza, del 10 al 14 de julio, estuvo acompañada en todo momento por Jesús García López y José Rómulo Silva, presidente y vicepresidente respectivos del Colegio de Veterinarios de Zaragoza.

Integraban la delegación el presidente del Consejo Científico Veterinario de Cuba filial Pinar del Río, Jesús Moreno Lazo; Luis Hidalgo (periodista, presentador de televisión, escritor y poeta) y Jósnovik Frías (camarógrafo y realizador de la TV cubana), todos ellos desplazados con el objeto de recordar y plasmar en formato película las vivencias por nuestra tierra de cuatro personalidades de vital importancia en la vida científica y cultural de Aragón y de Cuba.

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 Luis Hidalgo, Jesús Moreno Lazo, Jesús García López,  Juan José  Badiola y  Agustín Montano.

Se trata de figuras de la talla de Antonio Martínez Arredondo (médico veterinario que dejó su impronta en tierras Jerezanas); su hija, la primera bailarina del ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso; José Martí, héroe nacional de la resistencia cubana; y Ricardo Gómez Murillo, veterinario zaragozano que emigró a Cuba y llegó a ocupar los cargos de decano de la Facultad de Medicina y Veterinaria y de rector Magnífico de la Universidad de La Habana.

Antonio Martínez Arredondo nació en 1885 en el seno de una familia de españoles que, al disgregarse parte del tronco familiar de entre los españoles colonizadores de la Florida, emigraron a Cuba en el siglo XIX. Desde muy niño, Antonio forjó su carácter perseverante y tenaz en la Cuba de finales del XIX, en la que germinaba el concepto de disciplina, de voluntad y de curiosidad científica que habría de guiar toda su vida. A la edad de 23 años, se graduó en medicina veterinaria en EEUU, dónde obtuvo el título que revalidó en la Universidad de La Habana, especializándose posteriormente en zootecnia y genética equina en España, y en concreto en la ciudad gaditana de Jerez de la Frontera, donde adquirió unos ejemplares andaluces que llevó a Cuba y que sanearon la cabaña equina de la isla.

Hablar de su hija, Alicia Alonso, la prima ballerina assoluta del ballet Nacional de Cuba, es decir: “lindura, gracia, perfección…”, sin duda la figura cimera del ballet en Iberoamérica y uno de los grandes mitos de la danza mundial. El Bolshoi y el Kirov de Moscú y San Petersburgo, la Ópera de París, la Scala de Milán, San Carlo de Nápoles, el Royal Ballet de Londres, el teatro Real de Madrid, el Palau de la Música de Barcelona, el teatro principal de Zaragoza… son sólo algunos de los escenarios donde Alicia representó sus versiones de la bella durmiente del bosque, el grand pas de quatre, y su inolvidable versión del personaje de la inocente campesina, engañada y convertida en Willy, de Guiselle, obra cumbre del ballet romántico contemporáneo.

Dicen que “recordar es volver a vivir” y sería injusto no recordar el paso por Zaragoza de José Julián Martí Pérez (José Martí), político, combatiente, héroe nacional de la independencia cubana, libre pensador, periodista, filósofo, poeta..., que a su paso por la augusta zaragozana allá por 1883 dejó su impronta en las aulas de las Facultades de Filosofía y de Derecho de la antigua Universidad de la Plaza de la Magdalena, donde se licenció, y en todos los paseos, calles y rincones de la ciudad.

José Martí vivió en una modesta casa de huéspedes de la calle Platería (hoy, Manifestación) en la Pensión Don Félix, con Fermín Valdés, su mejor amigo y cómplice de su pensamiento revolucionario. Martí recordaba en sus escritos su gusto por pasear por la calle Manifestación, por la Plaza del Mercado, por las murallas romanas… y su presencia en el palco nº 13 del teatro Principal, al que con asiduidad acudía para empaparse de las obras teatrales que allí se representaban.

En aquella época, y con no más de 80.000 habitantes, Zaragoza vivía años de importantes reformas urbanísticas y con una intensa vida social y cultural incipiente. La ciudad fue testigo de los comienzos literarios de José Martí, que además tuvo tiempo de enamorarse y cuyos sentimientos dejó plasmados en el siguiente poema incluido en sus “Versos Sencillos”:

“Para Aragón en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar, todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.”

“Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve a un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.”

“Allá, en la vega florida,
La de la heroica defensa,
Por mantener lo que piensa
Juega la gente la vida.”

“Y si un alcalde lo aprieta
O le enoja un rey cazurro,
calza la manta el baturro
Y muere con su escopeta.”

“Quiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:
Quiero el pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.”

“Estimo a quien de un revés
Echa por tierra a un tirano:
Lo estimo, si es un cubano;
Lo estimo, si aragonés.”

“Amo a los patios sombríos
Con escaleras bordadas;
Amo las naves calladas
y los conventos vacíos.”

 “Amo la tierra florida,
Musulmana o española,
Donde rompió su corola
La poca flor de mi vida.”

Parece claro que Martí se empezó a forjar como poeta durante su estancia en Zaragoza, pues la ciudad que conoció y vivió pasó en ese tiempo por todas las vicisitudes y agitaciones que ha configurado la historia de España en el siglo XIX. Ahora, en el 122 aniversario de la muerte de Martí, los compañeros de la Delegación cubana a su paso por Zaragoza, recordaron su memoria unida a esta ciudad que tanto amó en la que, el recuerdo de su cierzo, de su temprano amor y de su agitación política y cultural, le insuflaron nuevos bríos a sus ideales literarios y justicia social con los que es recordado.

Una inscripción que figura en el Aula Magna de la Universidad de La Habana recuerda la figura de Martí: “Corta es la vida que nos concedió la naturaleza, pero imperecedero es el recuerdo de una vida bien cumplida”.

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Y por último resaltar la figura del veterinario zaragozano Ricardo Gómez Murillo. Alumno de Santiago Ramón y Cajal, se graduó en la Universidad de Zaragoza en 1889. Jefe de los laboratorios y de las asignaturas de Fisiología, Farmacología, Terapéutica y Obstetricia, en 1906 llegó a Cuba, donde comienza la ruta de divulgación científica que se había trazado. Fundador de la Escuela de Medicina Veterinaria de La Habana, fue profesor por oposición de Fisiología, Terapéutica y Obstetricia e Investigación, y miembro de pleno derecho de la Academia de las Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Ricardo Gómez Murillo representó a Cuba en numerosos congresos de medicina veterinaria. Miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País y oficial de la Orden de Mérito Finlay, ocupó las más altas distinciones de la docencia cubana de la época: fue decano de la Facultad de Medicina y Farmacia y fue rector Magnífico de la Universidad de La Habana.

La delegación cubana a su paso por la ciudad de Zaragoza, tuvo ocasión de visitar el rectorado de la Universidad de Zaragoza, dónde fue recibida por la vicerrectora de Trasferencia e Innovación Tecnológica, Pilar Zaragoza, y realizaron una visita a las instalaciones del Edificio Paraninfo, proyectado y dirigido en 1886 por el arquitecto Ricardo Magdalena y que fue origen de las Facultades de Medicina y Ciencias.

En su recorrido, los visitantes, acompañados por el director de Relaciones Institucionales y de Comunicación, el profesor Antonio Peiró, pudieron admirar la emblemática biblioteca, su patio interior, la rotonda de la fachada sur; el aula magna, donde Albert Einstein apoyado en bocetos y formulas en la pizarra y en el idioma francés pronunció en 1923 una conferencia magistral coincidiendo con el día de su 44 cumpleaños; el Museo de Ciencias Naturales, los museos Instrumental y anatómicos, la sala de plenos y distintas exposiciones que albergan sus salas, etc.

Posteriormente, la delegación cubana fue recibida en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza por su decano, Manuel Gascón, y su antecesor, Jesús García, y realizaron una visita por la Planta Piloto de Tecnología de los Alimentos, el Hospital Veterinario de la Universidad, y el Laboratorio de Encefalopatías y Enfermedades Emergentes dirigido por el profesor Badiola.

Para terminar su visita cultural a Zaragoza, la delegación cubana visitó la casa donde José Martí vivió en su época de estudiante y las distintas calles y vías de la Zaragoza romana, además de visitar el museo de Goya y de Velázquez.

Para finalizar su estancia, se celebró un encuentro en el Salón de Actos del Colegio de Veterinarios de Zaragoza con numeroso público de la colonia de Cuba en Zaragoza y colegiados. Allí la la delegación cubana pudo presentar parte del trabajo realizado en la ciudad en memoria de los personajes ilustres homenajeados. En el trascurso del acto, los distintos componentes de la delegación cubana, acompañados por Agustín Montano, abogado, maestro, actor y estudioso de la vida de José Martín, expresaron su agradecimiento a las distintas Instituciones que han hecho posible que este encuentro se pudiese realizar: al Consejo de Colegios Veterinarios de España en la persona de su presidente, don Juan José Badiola, presente en el acto; al presidente del Colegio de Veterinarios de Zaragoza, Jesús García López; y al anterior presidente, José Rómulo Silva, y a todos los presentes.

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 Jesús Moreno Lazo y Jesús García López.

 

El acto estuvo lo clausuró el presidente de la Organización Colegial Veterinaria Española, Juan José Badiola, que resaltó la figura de José Martí y su importancia en la historia política, cultural y social de Cuba y en el mundo de habla hispana, y recordó la anécdota de que en el año 2012, siendo él mismo rector de la Universidad de Zaragoza, entregó al vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, el expediente académico de José Martí, que vivió y cursó estudios en la institución académica aragonesa y que nunca pudo recoger.

En sus palabras de clausura, el profesor Badiola recordó la figura de Alicia Alonso como bailarina de prestigio mundial y de la figura de su padre, el veterinario don Manuel Martínez Arredondo. Al mismo tiempo recordó la figura de Ricardo Gómez Murillo, persona no muy conocida y de gran trascendencia en las ciencias veterinarias de aquel país y que, además de catedrático, fue fundador de la Academia de Medicina Veterinaria, decano de las Facultades de Medicina y Veterinaria, y rector Magnífico de la Universidad de La Habana.

Para concluir, Jesús García López expresó a la delegación cubana desplazada a Zaragoza su deseo de que los lazos de amistad que unen ambas Instituciones perduren en el tiempo, recordándoles que en Zaragoza y en el Colegio de Veterinarios de la ciudad, tendrían siempre su casa.

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