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Cuando se presentó la candidatura que hoy constituye la junta de gobierno de este Colegio, la idea básica era representar a todos los sectores profesionales que integran nuestro colectivo y a partir de ahí trabajar por y para la profesión. Muchos son los conflictos que en cada caso pueden obedecer a distintos intereses y como es lógico y legítimo cada uno defiende los suyos que en ocasiones pueden ser contrapuestos al interés general y es aquí cuando al colegio le corresponde buscar y defender la opción mejor para todos por encima de los intereses sectoriales teniendo como herramienta básica el control deontológico. Este posicionamiento le diferencia de las agrupaciones sindicales sin duda necesarias en la regulación y defensa laboral las cuales tendrán siempre el apoyo colegial sin interferir en su actividad pero intentando en un esfuerzo conjunto lograr ciertas metas.
Es obvio que los colegios deben estar organizados a nivel autonómico y nacional y lograr con ello estar presentes, en este momento sobre todo a nivel europeo, e internacional. La delegación de esta representación debe dimanar desde el colegiado hasta las más altas estructuras de representación, invertir el sentido constituye un feudalismo anacrónico que no puede ser soportado en nuestro actual régimen de libertades pudiendo provocar la fractura. Todos deberemos luchar desde dentro para que las cosas estén en el sitio que les corresponde, tanto aceptar todo como viene como abandonar son posturas negligentes.
Es lógico que la colegiación sea voluntaria siempre cuando la actividad profesional no precise un control deontológico o de praxis, pero todos conocemos la diversidad y versatilidad funcional y funcionarial en veterinaria y además a mayor unidad, mayor fuerza.
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