El rescate del perro “Boro”, atrapado tras un accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), ha conmovido a la ciudadanía. Pero desde el Colegio de Veterinarios de Alicante advierten que no se trata de una excepción feliz, sino del reflejo de un vacío estructural. En España aún no hay un protocolo claro y coordinado para el rescate de animales en situaciones de emergencia.
Aunque existen planes de protección civil en los distintos niveles administrativos, en la mayoría de los casos no contemplan protocolos específicos para animales y, en muchos otros, ni siquiera los mencionan. Desde la corporación veterinaria alicantina se denuncia que, cuando hay animales afectados, estos planes rara vez se activan, dejando su rescate en manos de la iniciativa ciudadana o del compromiso personal de profesionales y voluntarios.
"El rescate de `Boro´ ha sido un ejemplo de humanidad, pero también de improvisación. Los animales no pueden seguir siendo los grandes olvidados en las catástrofes. Es necesario que las administraciones integren su protección dentro de los planes de emergencia", afirma Juana Molina, presidenta de la entidad.
Desde el Colegio se subraya que esta reivindicación no obedece a una cuestión ideológica, sino a una necesidad práctica y urgente. Contar con procedimientos definidos y criterios comunes no solo mejoraría la protección animal, sino también la seguridad de los equipos de emergencia y de la ciudadanía.
Así, la entidad reitera su compromiso para impulsar este debate y trabajar junto a las administraciones en una solución realista y coordinada, “acorde con la sensibilidad y demandas de la sociedad actual. `Boro´ no debería ser un símbolo de suerte, sino un punto de inflexión”.