El Colegio de Veterinarios de Badajoz programó el curso de actualización en detección de Trichinella, una actividad formativa dirigida a veterinarios implicados en las labores de control sanitario, diagnóstico y seguridad alimentaria en el ámbito de la inspección de carnes. Durante la sesión se abordaron los principales aspectos normativos y técnicos relacionados con el hallazgo del parásito, incluyendo la revisión del marco regulador vigente, los procedimientos oficiales de control y las actualizaciones más recientes en materia de vigilancia sanitaria.
La jornada permitió además repasar los fundamentos técnicos de los métodos de detección y reforzar los criterios de actuación ante posibles hallazgos positivos, cuestiones de especial relevancia para los profesionales que desarrollan su actividad en mataderos, salas de manipulación de carne de caza o en el ámbito de la sanidad pública veterinaria.
La formación continuó con la celebración de la segunda sesión del curso, dedicada íntegramente a la parte práctica. Esta jornada tuvo lugar en los laboratorios de la Facultad de Veterinaria de Cáceres, donde los participantes realizaron distintos ejercicios de detección de Trichinella aplicando los procedimientos de laboratorio utilizados en los controles oficiales.
Las prácticas se desarrollaron bajo la supervisión e impartición del personal del Departamento de Parasitología de la Facultad de Veterinaria de Cáceres, lo que permitió a los asistentes trabajar directamente con las técnicas diagnósticas empleadas en este ámbito y consolidar los conocimientos adquiridos durante la sesión teórica.
Esta actividad formativa es factible gracias al convenio de colaboración con la citada Facultad, una cooperación que refuerza la conexión entre el ámbito profesional y el universitario en materia de formación especializada, y cuenta además con la acreditación de la Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud.
La detección y control de triquina constituye una herramienta fundamental para prevenir riesgos asociados al consumo de carne infestada, especialmente en especies sensibles como el porcino o la caza mayor. En este contexto, la formación continuada de los veterinarios resulta esencial para garantizar la correcta aplicación de los protocolos de control.