El Ateneo Mercantil de Valencia ha sido escenario, hoy viernes, de la segunda jornada del IV Congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal, en la que los ponentes han abordado, en sesiones de mañana y tarde, la reglamentación de la Ley de Protección y Derechos de los Animales, y la estrecha relación entre bioseguridad, sanidad y bienestar en especies del producción. Además, a primera hora de la mañana tuvo ligar la exposición de cuatro comunicaciones científicas sobre núcleos zoológicos, gatos ferales, legionella en espacios municipales de Lorca y gestión de la población de palomas en este municipio.
La primera ponencia, del veterinario clínico Andrés Montesinos, se centró en la atención a especies exóticas, e incluyó un breve análisis histórico de las que se han ido incorporando, desde los canarios y loros hasta las iguanas y el cerdo vietnamita. El especialista se refirió a la dificultad de tratar especies muy diferentes en aspectos anatómicos y fisiológicos, así como a la escasa literatura científica existente, y se mostró partidario de hablar de listados negativos antes que positivos, con tres líneas rojas: sin primates, sin cocodrilos y sin animales venenosos.
Con posterioridad intervino Ruth Manzanares, funcionaria de la Administración General del Estado, quien explicó la relación, en algunos casos, del maltrato animal y la violencia vicaria para hacer daño a la mujer, “porque dentro del control machista los diversos tipos de violencia, desde la económica a la punible, están interconectadas. Hemos pasado de considerar a los animales de compañía como propiedad a hacerlo como vínculo afectivo”. A su juicio, es preciso que los veterinarios recopilen datos de este tipo de situaciones, “que es un problema invisible aunque ya viene de lejos”, y enumeró varios procedimientos judiciales iniciados de este tenor, que no siempre han terminado en condena.
Después, Augusto Macías, veterinario del grupo Vertpartners, abordó en su conferencia cómo la esterilización ha ido evolucionando desde un planteamiento sistemático a una visión individualizada en el caso de los perros, que tenga base científica y contemple aspectos como sexo, raza, edad, entorno y uso. “Este nuevo paradigma responde a las preguntas cómo, cuándo y a quién, y para ello deben mejorare las habilidades comunicativas de los veterinarios con los tutores, como verdaderos agentes de bienestar animal que son”, señaló.
Manejo adecuado
Bajo el título “Protocolos de bienestar adaptados a la cultura clínica”, la mesa posterior fue abierta por Esperanza Montaner, directora del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad CEU Cardenal Herrera, quien incidió en la relevancia de un manejo con tacto adecuado con los animales de compañía, “sin generar estrés, porque un paciente tranquilo permanece en la consulta de modo seguro para todos. Ahora podemos sedar a un gato feral para una intervención, pero ya no usamos jaulas trampa para hacerlo”.

Ana Pérez Fuentes, veterinaria del Centro de Protección Animal del Ayuntamiento de Madrid, ofreció datos sobre el perfil de los perros y gatos acogidos, muchos de los cuales no tienen una salida real vía adopción, y animó a los compañeros a documentar siempre por escrito las actuaciones llevadas a cabo, “porque en el actual marco normativo nos proporciona seguridad jurídica. En casos de eutanasia con mayor motivo, al ser una decisión delicada, fruto de una valoración individualizada y alejada del encarnizamiento terapéutico, que tiene consecuencias emocionales para los propios compañeros”.
Así mismo, Marine Minnaert, veterinaria francesa, detalló el funcionamiento del programa Halo para recoger datos y reportar incidencias, dentro de un bienestar animal orientado a resultados, “que nos permite medir y testar este parámetro desde diferentes registros, como ya estamos haciendo en Grupo Anicura”.
Ya en horario vespertino, el programa continuó con la sesión III sobre bioseguridad, bienestar y sanidad, que presentó José Sansano. Carlos Piñero, director general de Animal Data Analitycs, señaló que la ganadería de precisión se complementa con la sanidad de precisión, donde la IA es un elemento amplificador que siempre va ayudar. “Los datos permiten obtener una información que genera conocimiento, y entonces se toman decisiones. La digitalización es muy necesaria en producción animal y contribuye a la sostenibilidad”.
Por otro lado, Carlos Rojo Solís, veterinario del Oceanográfico de Valencia, aseguró que los zoológicos “ya no son colecciones de animales, sino espacios que tratan de reproducir los ecosistemas donde viven y donde reciben estímulos para aproximarse a las conductas naturales”. Insistió en que no puede haber bienestar animal sin animales sanos, y en el valor de las auditorías que se realizan en este parque, al ser de titularidad pública, para comprobar su correcto funcionamiento.
Pol Llonch, investigador en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, se refirió al dolor, la fatiga, el hambre, la sed, las heridas y los trastornos metabólicos como situaciones contrarias al bienestar animal, y expuso los resultado de un estudio sobre alojamiento de terneros, según el cual los animales están mejor en grupo, “desde el punto de vista del bienestar y la productividad. Por tanto, solo debe recurrirse al aislamiento de individuos en granjas en casos excepcionales".
Implicación de las plantillas
La jornada de tarde concluyó con una mesa redonda que versó sobre la bioseguridad en establecimientos ganaderos, presentada por Joaquín Gómez Bau, quien destacó la urgencia de que este planteamiento forme parte de la cultura de trabajo de las empresas, más allá de los protocolos, desde la implicación de toda la plantilla. La veterinaria especialista en porcino Carmen Agüero expresó su preocupación por la presencia en Europa tanto de PPA como de síndrome respiratorio bovino, y del riesgo de entrada de este último por la importación de lechones.
“Un patógeno entra en la granja –apuntó- por una sucesión de fallos, y es crítico todo lo concerniente al transporte, en especial de los camiones que cargan animales, que no siempre se limpian de la manera adecuada. Hay que prestar también atención a los vallados, para impedir el acceso de fauna, y al personal. Los empleados conforman sin duda el eslabón más débil de la cadena de bioseguridad, no siempre entienden su importancia y debemos hacer un mayor esfuerzo en este sentido”.
Finalmente, Pablo Catalá, veterinario especialista en avícola y profesor asociado de la Universidad CEU Cardenal Herrera, ofreció una completa visión de la gestión de los recientes casos de la enfermedad de Newcastle en la Comunidad Valenciana, con 42 explotaciones afectadas por una cepa procedente de Rusia y una elevada letalidad: el 80 por ciento de los pollos afectados mueren antes de las 36 horas. Por ello, subrayó la conveniencia de llevar a cabo un correcto manejo de los cadáveres y fomentar la vacunación, una idea que no comparte con la misma determinación respecto a la influenza aviar.