El presidente de ANEMBE y el del Consejo de Castilla y León, en el acto de clasura
“ANEMBE representa conocimiento, innovación y compromiso con un sector estratégico para nuestro país. Pero también representa algo esencial: la defensa de una profesión veterinaria moderna, rigurosa y absolutamente imprescindible para garantizar la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de nuestras explotaciones”. Así se ha expresado Rufino Álamo, presidente del Consejo de Colegios de la Profesión Veterinaria de Castilla y León, en la clausura del XXVIII Congreso Internacional de Medicina Bovina organizado por esta asociación en Valladolid.
En su intervención, Álamo recordó que en Castilla y León posee el mayor censo de vacuno de carne de España, con más de 1,1 millones de cabezas, aproximadamente el 22 % del total nacional, “y detrás de esas cifras hay miles de familias, pueblos enteros y una economía rural que depende de manera directa de la ganadería”.
“No estamos hablando únicamente de producción animal. Estamos hablando de fijación de población, de mantenimiento del medio rural y de cohesión territorial. En muchas comarcas de Castilla y León, la ganadería bovina sigue siendo el principal motor económico y social”, aseguró el presidente, quien recordó la riqueza genética de las razas autóctonas -morucha, avileña negra ibérica, alistana-sanabresa, sayaguesa...- y la existencia de explotaciones altamente tecnificadas de razas cárnicas y lecheras como angus, charolesa, limusina, frisona o parda.
Además de subrayar la capacidad de la ganadería extensiva para eliminar biomasa vegetal y prevenir así la propagación de incendios forestales, Álamo vinculó el trabajo diario de los veterinarios con la obtención de productos de reconocida calidad, con figuras protegidas, porque somos una profesión capaz de superar desafíos en sanidad animal, digitalización, bioseguridad, bienestar animal, sostenibilidad ambiental, reducción del uso de antibióticos y garantía de seguridad alimentaria”.
Proteger la salud animal y la salud humana
Rufino Álamo, que se refirió a sus primeros destinos como veterinario titular en la provincia de Burgos donde trabajó en vacuno, destacó el hito que supuso la encefalopatía espongiforme bovina, “que dio lugar a profundos cambios normativos y organizativos en el ámbito europeo. Los veterinarios desempeñamos entonces un papel decisivo y volvimos a demostrar que proteger la salud animal es también proteger la salud de las personas, como lo estamos haciendo ahora frente a la dermatosis nodular, la enfermedad hemorrágica epizoótica o la gripe aviar en Norteamérica”.

En su opinión, ante la falta de profesionales de medicina veterinaria en animales de producción a pesar del elevado número de egresados, es preciso efectuar una reflexión, “porque garantizar el relevo profesional en la veterinaria de producción será esencial para asegurar el futuro sanitario, económico y alimentario de nuestro país”.
El máximo representante de los veterinarios de Castilla y León se refirió a la incertidumbre suscitada por las acuerdos con MERCOSUR, para indicar que “la confianza del consumidor constituye el principal patrimonio de nuestra cadena alimentaria y solo puede sostenerse sobre el rigor científico, el control sanitario y el compromiso profesional de los veterinarios”.
Finalmente, felicitó a ANEMBE y a su presidente, Juan Carlos González, y agradeció la labor de todos los profesionales que, desde las explotaciones, las clínicas, los laboratorios, las universidades y las administraciones, “trabajáis cada día por una ganadería más eficiente, más sostenible y más competitiva”.