En este nueva entrega de “Rostros de la veterinaria”, la OCV resalta el perfil de Ginés Guevara Torres, perteneciente al Colegio de Veterinarios de Granada, que lleva toda su vida laboral que ya suma 34 años dedicado a la sanidad y la producción animal, en la actualidad como funcionario de carrera de la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía.
En concreto, es jefe del Departamento de Ganadería, Sanidad y Producción Animal en la Oficina Comarcal Agraria de Guadix, e inspector –desde 2014- de la raza bovina pajuna, oriunda de esta provincia y de estos parajes próximos a Sierra Nevada, que se corresponden con la Accitania de los romanos.
Licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba, promoción 1986/1991, especializado en Producción Animal y Economía y con un master en Gestión Medioambiental, Guevara es un todoterreno que ha conocido numerosos campos de la profesión: del ejercicio libre como veterinario rural (producción, sanidad animal y clínica de animales de compañía) a la puesta en marcha de la Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera –ADSG de Jeres del Marquesado; de veterinario interino en el Servicio Andaluz de Salud centrado en la vigilancia epidemiológica a lograr su plaza en el Cuerpo Superior Facultativo Veterinario en la Consejería de Agricultura desde 2009. Además, es veterinario de servicio en la Plaza de Toros de Granada.
Tradición pecuaria de la comarca de Guadix
“Guadix es una zona de amplia tradición pecuaria. La OCA abarca 29 municipios. Hay una ganadería de montaña extensiva en retroceso y una pujante ganadería intensiva avícola y porcina. Llevamos a cabo más de 64 programas de control oficial que abarcan desde bienestar animal a enfermedades (brucelosis, tuberculosis, salmonella, y otras emergentes como Fiebre del Nilo, enfermedad hemorrágica epizoótica, dermatosis nodular, viruela ovina), controles de ayudas ganaderas, alimentación animal, registro de explotaciones, SANDACH, PNIR, control de movimientos pecuarios nacionales e intercambios intracomunitarios y emisión guías sanitarias de transporte”, señala Ginés para describir el día a día de la Oficina.

La relevante labor de los veterinarios oficiales dentro del sector primario garantiza la salud de las personas, gracias a la cría de animales sanos que generen productos de calidad, atendidos dentro de los principios del bienestar, y también cuida el medio ambiente, con una gestión adecuada de los residuos generados. Funciones esenciales que a menudo desconoce buena parte de la opinión pública, cada vez más alejada de la realidad agropecuaria, y que confirman la estrecha relación entre sanidad y bienestar animal, seguridad alimentaria, salud pública y desarrollo rural gracias al trabajo de los veterinarios.
“Aseguramos que lleguen al consumidor productos sanos y seguros. Contribuimos de forma clara con nuestro trabajo a la salud humana, actuando sobre la enfermedades potencialmente zoonósicas”, explica Ginés Guevara.
Satisfacción al mejorar la vida de las personas
Además, destaca la satisfacción de ver que tu trabajo revierte mejorando la vida de las personas, de los animales, “porque contribuyes a que las personas puedan seguir viviendo en el medio rural y de forma digna, que con la globalización y los grandes grupos empresariales cada vez lo tiene más difícil la ganadería extensiva y la vida en los pequeños pueblos”. También se refiere a la dificultad derivada de los cambios constantes de normativa, de las variaciones por especies, “ya que resulta muy compleja a la hora de aplicar y no es fácil encajar numerosas acciones sobre explotaciones pequeñas y medianas, con viabilidades económicas comprometidas y con esta carga burocrática, agravada con una población ganadera envejecida y sin relevo generacional”.

En su condición de inspector de la raza bovina pajuna, se ocupa de la supervisión de las actividades de la Asociación de Criadores como gestora del libro genealógico, control de ayudas, participación en concursos morfológicos, subastas nacionales, presencia en ferias ganaderas, programa de difusión y mejora y jornadas técnicas.
“La raza está calificada oficialmente como raza amenazada, pero realmente a mí me gusta seguir utilizando la denominación en peligro de extinción. A alguno de los ganaderos de la Asociación le gusta decir que hay más linces que vacas pajunas en el mundo. una forma muy gráfica de evidenciar que de esta raza actualmente se cuenta con un censo de 874 hembras reproductoras inscritas en el libro genealógico, y un censo total 1.334 ejemplares repartidos en 27 ganaderías. Prácticamente la mitad se encuentra en Granada y todas vinculadas a espacios naturales protegidos de alto valor ambiental”, señala.
Aprovechamiento de los pastos
Son animales con doble aptitud –carne y trabajo-, de proporciones mediolíneas, muy rústicos y muy bien adaptados a las áreas de montaña, poco exigentes y con una notable capacidad transformadora de los pastos. Logran un aprovechamiento de recursos que no alcanzan otras especies, con beneficios medioambientales (control de incendios, biodiversidad...) y sociales (mantenimiento de población rural, valores etnográficos como trashumancia y un sistema antiguo de regadíos...).
“Posee una carne que se valora cada vez más. Influyen el medio en el que se desarrolla y la alimentación que recibe, para dar lugar a una carne infiltrada, de fibra muscular fina de alta calidad. Asistimos a una época en la que está muy valorada la carne de calidad y aquí encaja perfectamente. Ha sido un producto desconocido ya que las hembras se cruzaban con sementales foráneos de razas productoras de carne. Desde el Colegio de Veterinarios de Granada estamos apoyando de forma decidida las razas autóctonas y en particular a la Pajuna, dentro del mercado local, con jornadas formativas y degustaciones en las que hemos puesto en contacto al sector ganadero con el comercializador y consumidor para difundir sus bondades”, explica Ginés.

Veterinario rural como consultor/auditor/asesor
A pesar de que la producción es muy reducida, en su opinión resulta fundamental la figura del veterinario en la conservación de la raza gracias al apoyo dado con diferentes medidas. “Quizás deberíamos pensar en un nuevo papel del veterinario rural, no sólo como clínico, sino como consultor/auditor/asesor que aúne en todas las facetas que intervienen en la ganadería. Puede ser que esta visión vaya un poco en contra de la excesiva especialización, por otro lado necesaria”, afirma Guevara, quien defiende los valores de la ganadería extensiva como forma de gestión sostenible que se debería explicar en los colegios a los escolares.
Por último, recuerda que el campo sigue existiendo un nicho de empleo con potencial de oportunidades para los veterinarios que permite una aplicación práctica de muchos ámbitos de la profesión, y que sobresale por su calidad vida.
Con esta publicación, la OCV pone en valor el papel de los profesionales veterinarios en ámbitos clave para la sociedad, así como la diversidad de perfiles que conforman la profesión.