Las altas temperaturas propias del verano, plasmadas en sucesivas olas de calor, obligan a tener presente una serie de medidas básicas para garantizar el bienestar de los animales de producción, ya estén en régimen intensivo o extensivo, relacionadas con aspectos como la alimentación, hidratación, confort, manejo y vigilancia del comportamiento por parte de los ganaderos.
Así, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) recuerda que el calor excesivo durante varias jornadas puede afectar a la salud de los animales de producción y a su rendimiento, lo que obliga a facilitar mayor disponibilidad de agua limpia y fresca de manera constante, reducir la ratio de cabezas por abrevadero/bebedero y prever un aumento de su consumo, con la necesidad de contar con suficiente volumen de reserva.
Respecto a la alimentación, los veterinarios destacan la conveniencia de facilitar raciones más digestibles y con mayor presencia de humedad, para que resulte más agradable al gusto, así como distribuir los piensos y forrajes a las horas de temperaturas menos extremas, pues de lo contrario los animales pueden perder el apetito.
Según resalta la OCV, mención especial merece todo lo relacionado con el confort en las explotaciones pecuarias para garantizar el bienestar animal durante los días más sofocantes. En concreto, conviene aumentar la superficie sombreada para los animales que permanecen en el exterior, como medida prioritaria para protegerse del sol.
Aquellos que se encuentran estabulados, deben estarlo en instalaciones que cuenten con áreas bien ventiladas, para lo que será preciso disponer de sistemas de climatización, ventilación forzada o nebulización. Además, hay que impedir la acumulación de agua en los suelos, que contribuye a un exceso de humedad en el interior que incomoda a los animales.

Evitar estrés innecesario
Por otro lado, en lo relativo al manejo, los veterinarios de producción recomiendan evitar toda situación estresante en el ganado, limitando el contacto más estrecho a las horas de menor temperatura. También es necesario que los ganaderos refuercen el control en estas jornadas de intenso calor, prestando especial atención al índice diario de temperatura y humedad que se pueden monitorizar.
La vigilancia continua de los animales permite observar posibles cambios de comportamiento que pueden conllevar problemas de salud, además de poner en marcha otras medidas adicionales cuando se alcancen valores críticos en las granjas por elevadas temperaturas, concluye la OCV.