Tras las últimas informaciones conocidas sobre la modificación del Real Decreto 666/2023, que apuntan a cambios relevantes en el régimen de cesión de medicamentos respecto a las propuestas manejadas durante la tramitación, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) considera imprescindible que las administraciones implicadas aclaren cuál es la situación real y qué solución se está planteando.
Según noticias publicadas recientemente, la última versión del texto habría eliminado algunas de las mejoras que ya se habían incorporado durante el último texto conocido en audiencia pública en materia de cesión y continuidad de los tratamientos, como consecuencia, según dicha información, de la oposición de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) a una redacción de la que la Agencia había también formado parte del proceso de revisión junto con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Después de meses de trabajo, de las rondas de reuniones con las organizaciones del sector veterinario para el proceso de revisión de la norma, de un mandato legal que emplazaba a ambas administraciones a revisar conjuntamente esta regulación, y de los propios trabajos desarrollados en la Subcomisión del Congreso, resulta esencial conocer los motivos de este supuesto retroceso.
Esta necesidad es aún mayor cuando en la propia información publicada hace unos días la AEMPS ha señalado que las competencias en materia de ordenación farmacéutica veterinaria corresponden en exclusiva al MAPA, cuestión que no parece estar sustentada por la legislación española.
Desde la OCV se están solicitando formalmente explicaciones a los departamentos competentes para conocer el alcance de estos cambios y los criterios que los justifican. Al mismo tiempo, hay que recordar que la cesión es una cuestión fundamental para el ejercicio clínico.
Poder garantizar la continuidad del tratamiento y para ello, cuando corresponda, facilitar únicamente la cantidad necesaria de medicamento tiene implicaciones directas sobre la atención sanitaria de los animales, el uso racional de los medicamentos, la reducción de las resistencias a los antimicrobianos y, en definitiva, para poder ofrecer un servicio veterinario adecuado y ajustado a las necesidades de la sociedad española.