Fue una oportunidad para la convivencia, la celebración y festejo del patrón, San Francisco. Más aún este año, en el que se cumplían 800 años del fallecimiento del santo de Asís. Unas 530 personas acudieron el 26 de septiembre, a la llamada del Colegio de Valencia y participaron de la festividad organizada en un espectacular entorno, el Biohub de La Marina de Valencia.
Pero antes, en el acto más formal y ante la presencia del consejero de Sanidad, Marciano Gómez, y del de Agricultura, Miguel Barrachina, también hubo oportunidad para la defensa de la profesión veterinaria y la reivindicación. Ambos reconocieron y pusieron en valor públicamente el trabajo de estos profesionales. Las demandas y la defensa del colectivo correspondieron a la presidenta de la entidad anfitriona, Inmaculada Ibor, quien realizó en su discurso un alegato en favor del enfoque One Health. Reconoció los avances consolidados en este terreno pero también se refirió a las importantes asignaturas aún pendientes.
“El esfuerzo en la lucha contra las resistencias antimicrobianas, la reducción de hasta el 70% en el consumo de antibióticos en sanidad animal no se está reconociendo”, remarcó Ibor en su intervención, al tiempo que recordó que “en un momento en el que tanto se habla de simplificación administrativa, la realidad es que las normas que se aprueban se traducen, en más exigencias, más burocracia y sanciones más duras”.
En el trascurso del acto se entregaron los premios del Colegio 2026, para los trabajos académicos de ‘Vicente Dualde’ y de ‘Juan Morcillo’ así como del Concurso de Fotografía. Como es tradicional, el acto también incluyó un reconocimiento a los colegiados honoríficos (con más de 50 años de trayectoria), así como la entrega de un diploma de bienvenida a los nuevos colegiados.
Repaso histórico hasta hoy
Tras sus primeras palabras de bienvenida a las personas que presenciaron el acto institucional, Ibor quiso compartir una amplia reflexión sobre el desarrollo del concepto ‘Una Sola Salud’. Señaló cómo, ya en 1793, Segismundo Malats, en su primera clase en el Real Colegio-Escuela de Veterinaria, apuntaba a la interconexión entre la medicina humana, la medicina animal y el entorno. Y en 1922 -apuntó- “hicimos nuestro” el lema «Hygia Pecoris, Salus Populi»: la salud del ganado es la salud del pueblo, todo un antecedente preclaro del actual enfoque One Health.
Ibor enumeró tres importantes “asignaturas pendientes que afectan directamente a nuestro sector veterinario”. En primera instancia, aludió al texto de la propia ley por la que se creó la citada Agencia Estatal de Salud Pública que, si bien se refiere expresamente al concepto de ‘Una sola salud’, elude referirse a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. “Y la seguridad alimentaria —en la que trabajamos tantos veterinarios, en sanidad y en agricultura— es, ni más ni menos, salud pública”, remarcó Ibor.
Además, lamentó otra carencia no menos sintomática: “Los veterinarios seguimos sin formar parte del Sistema Nacional de Salud, ni tenemos acceso a sus especializaciones, cuando en salud pública, investigación sanitaria, laboratorios o epidemiología tenemos mucho que aportar”.
Y la tercera, más cotidiana pero no menos reveladora: el IVA de la asistencia médica veterinaria sigue siendo del 21%. “Cuando vacunamos frente a la rabia, tratamos la leishmaniosis o prescribimos un antiparasitario, evitamos que esas enfermedades lleguen a otros animales y a las personas. Es salud pública y, sin embargo, se grava como si fuese un artículo de lujo”, dijo tajante y justo al acabar fue interrumpida por un entusiasta aplauso del público.

Evitar la enfermedad
Por otro lado, Ibor reflexionó en voz alta sobre las causas de tales inconsistencias con ese enfoque integrador tantas veces “apelado de palabra pero no con hechos. One Health es, ante todo, prevención, y la prevención no se ve cuando funciona: La asistencia sanitaria siempre es más urgente y visible, sus resultados son más inmediatos y medibles. Pero, nadie repara en la enfermedad que no llegó a producirse ni en el coste que se evitó, y sin visibilidad y sin cifras de ahorro cuesta defender la prevención”, aseveró sobre el posible origen de tales incoherencias.
También hubo tiempo para reconocer públicamente a alguien muy significada, muy querida por todos cuantos trabajan y se relacionan con el Colegio de Valencia. Inmaculada Ibor quiso hacer un aparte en su discurso y rendir homenaje público a Rosa Galarza, una empleada del colegio que tras décadas de servicio se jubilará en los próximos días.
“Empezamos a trabajar por y para los colegiados casi al mismo tiempo, hace ya unos cuantos años, y me hace mucha ilusión poder darte las gracias por tu dedicación, tu generosidad, tu profesionalidad y tu calidad humana”, aseguró la presidenta públicamente justo antes de llamarla para subir al escenario y poder regalarle como cariñosa despedida un ramo de flores.