La Organización Colegial Veterinaria (OCV) recuerda la importancia de vacunar a la cabaña de ovino, bovino y caprino frente a la lengua azul, de acuerdo a los serotipos de riesgo presentes en cada zona del territorio nacional, y de reforzar las medidas de control vectorial en las explotaciones reduciendo la exposición al mosquito Culicoides en las horas de mayor riesgo, porque la prevención ante esta enfermedad es posible desde el trabajo conjunto de ganaderos, veterinarios y administración.
Así, los veterinarios consideran fundamental que los ganaderos estén al tanto de las resoluciones y órdenes de las autoridades competentes, “ya que las zonas de restricción y las medidas de vacunación se actualizan frecuentemente según la evolución epidemiológica”.
En la actualidad, según datos del Ministerio de Agricultura del pasado día 8, la lengua azul está presente en las provincias de Pontevedra, La Coruña, Lugo, Asturias, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, La Rioja, Navarra, Huesca, Lérida, Segovia, Cáceres, Badajoz, Toledo, Ciudad Real, Albacete y Córdoba.
En lo concerniente a la vacunación, es conveniente seguir el programa de vacunación establecido por la autoridad competente, usando la vacuna indicada para los serotipos presentes o de riesgo, respetar las pautas y condiciones de conservación, y registrar correctamente las vacunaciones. Todo el proceso ha de llevarse a cabo bajo la supervisión del veterinario de explotación.
Además, para asegurar una detección precoz en las propias granjas, los ganaderos deben vigilar una serie de síntomas por especie, que son:
Ovino: Fiebre, inflamación de cabeza y cara, lesiones en mucosas, salivación, dificultad respiratoria, cojeras, abortos, mortalidad.
Bovino: Fiebre, lesiones en mucosas, edema, salivación, cojeras, disminución de producción, alteraciones reproductivas.
La OCV señala que una cabaña vacunada está siempre mejor protegida y recuerda, por otro lado, que la ausencia de signos clínicos no significa ausencia de infección. Otro aspecto a tener muy en cuenta dentro de las pautas de prevención relacionadas con la bioseguridad pasa por reducir, cuando sea posible, la exposición de los animales a los vectores.
Reducir la exposición al vector
“Los Culicoides poseen un papel fundamental en la transmisión. El manejo de la explotación debe orientarse siempre que se pueda a reducir la exposición de los animales al vector, especialmente en los periodos de mayor actividad, que son el atardecer, la noche y el amanecer”, explica la OCV, que destaca la función del veterinario de explotación para asesorar sobre las medidas aplicables a cada explotación.

Por último, ante signos compatibles con la enfermedad, los ganaderos deben contactar de inmediato con su veterinario, para realizar diagnóstico y toma de muestras, planificar la vacunación, asesorar sobre movimientos de animales y comunicación de sospechas y coordinación con los Servicios Veterinarios Oficiales, para adoptar las medidas sanitarias pertinentes.
Antes de realizar cualquier movimiento, el ganadero debe tener presente que la situación sanitaria puede variar según origen y destino, especie, situación epidemiológica, serotipo o serotipos circulantes, vacunación, época del año y requisitos establecidos por la normativa vigente. De ninguna manera habrá movimientos sin comprobar previamente las condiciones sanitarias aplicables.
“La lengua azul se previene en la explotación. El ganadero vigila, vacuna, comunica. El veterinario previene, detecta, asesora. La administración controla, coordina, actúa. Un trabajo conjunto que protege nuestra cabaña ganadera”, insiste la profesión veterinaria.