El Colegio de Veterinarios de Albacete, junto al Colegio de Médicos de esta provincia y Ceva Salud Animal, ha programado una jornada de actualización sobre fiebre Q con el objetivo de profundizar en el conocimiento de esta zoonosis y fomentar la colaboración entre profesionales de la medicina humana y veterinaria para mejorar su diagnóstico, vigilancia y control.
El encuentro supuso una oportunidad para avanzar en la aplicación práctica del enfoque One Health (Una Sola Salud). En esta ocasión, uno de los aspectos más relevantes ha sido la incorporación de profesionales de la medicina humana a unas jornadas centradas en una enfermedad que afecta tanto a los animales como a las personas y cuyo abordaje requiere una actuación coordinada.
La fiebre Q, causada por la bacteria Coxiella burnetii, es una zoonosis que puede afectar a diferentes especies de animales, pero son los rumiantes los reservorios principales para las personas, mediante la inhalación de partículas contaminadas procedentes de animales infectados.
En el ámbito ganadero, la enfermedad puede provocar problemas reproductivos, incluidos abortos, mientras que en humanos puede manifestarse con cuadros clínicos de diversa gravedad. Por ello, mejorar su identificación y notificación resulta fundamental para conocer su impacto epidemiológico y establecer medidas de prevención adecuadas.
Precisamente, las jornadas pusieron el foco en la necesidad de reforzar la comunicación entre médicos y veterinarios, de manera que la información obtenida en ambos ámbitos contribuya a mejorar la detección de casos y la vigilancia de la enfermedad.
El programa científico contó con especialistas de diferentes ámbitos sanitarios y académicos, que abordaron la fiebre Q desde perspectivas complementarias. Así, intervino Daniel Cifó, médico especialista en medicina preventiva y salud pública, que pertenece a la unidad de investigación de la Gerencia de Atención Primaria y del Instituto de investigación IMIENS ENS del Instituto Carlos III y además forma parte del comité europeo de Fiebre Q, analizó la vigilancia de la fiebre Q en humanos y el papel de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, una cuestión especialmente relevante para mejorar el conocimiento de la enfermedad y favorecer su notificación.
Posibles complicaciones
Por su parte, Francisco Bueno, médico especialista de medicina interna del Hospital Universitario de Badajoz y presidente de la Asociación One and Planetary Health de Extremadura, abordó aspectos relacionados con la estimulación inmunológica, la infección crónica y los mecanismos de evolución a linfomas, profundizando en algunas de las posibles complicaciones asociadas a esta zoonosis.
En la jornada de Albacete participó también María García Sánchez, médica adjunta de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Medicina Interna del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (CHUA), con una ponencia dedicada a la experiencia clínica con la fiebre Q en este centro hospitalario. Su ponencia aportó una perspectiva directamente vinculada al diagnóstico y manejo de la enfermedad en medicina humana.

Desde el ámbito veterinario, Ángel Gómez, investigador Ramon y Cajal del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Grupo de Investigacion Provagin Bio y perteneciente al Comité Europeo de Fiebre Q, presentó los avances en el conocimiento de patología y la dinámica de excreción de Coxiella burnetii durante los brotes activos, un aspecto relevante para comprender la circulación del agente infeccioso y orientar las medidas de control.
Pérdidas económicas
Finalmente, Luz Ruano, responsable del proyecto Fiebre Q One Health de Ceva Salud Animal, se centró en las pérdidas económicas asociadas a la fiebre Q y la rentabilidad de la vacunación, poniendo el foco en la importancia de la prevención para reducir el impacto de la enfermedad en las granjas de rumiantes.
Más allá de la actualización científica, estas jornadas representan un avance en la creación de espacios de encuentro entre dos colectivos profesionales que desempeñan un papel fundamental en el control de las zoonosis.
La participación de profesionales de medicina humana permite ampliar el abordaje de la fiebre Q y reforzar la importancia de incluir esta enfermedad en el diagnóstico diferencial cuando existe sospecha clínica, así como de mejorar su notificación a los sistemas de vigilancia epidemiológica.
La colaboración entre médicos y veterinarios resulta especialmente importante en enfermedades como la fiebre Q, en las que la información sobre la circulación del agente en animales puede contribuir a identificar situaciones de riesgo para las personas.