El Colegio de Veterinarios de las Islas Baleares considera necesario avanzar hacia una mayor integración de la profesión veterinaria en las estructuras sanitarias de la Administración, de manera que su reconocimiento legal como profesión sanitaria tenga también una traducción efectiva en el ámbito institucional y en las políticas públicas de salud.
Se trata de una reivindicación histórica del colectivo que ha recibido un importante respaldo político en la comunidad. El pasado 27 de octubre, el Parlamento autonómico aprobó por unanimidad una resolución que insta al Gobierno balear a acordar con el Colegio las medidas necesarias para integrar administrativamente la actividad clínica veterinaria en la Consejería de Salud, de acuerdo con el enfoque One Health y en coordinación con las áreas de Agricultura y Medio Ambiente.
La iniciativa, presentada por el diputado Llorenç Córdoba, del Grupo Mixto, en el marco del Debate de Política General de la comunidad autónoma, también contempla una dimensión estatal, al instar al Gobierno balear a trasladar al próximo Gobierno de España la necesidad de impulsar la integración de la profesión veterinaria en las estructuras del Ministerio de Sanidad y revisar la adscripción de la formación de auxiliar de clínica veterinaria para incorporarla a la familia profesional de Sanidad.
Para la presidenta colegial, Ana Sancha, el consenso parlamentario supone un “reconocimiento institucional significativo, pero también una oportunidad para pasar de las declaraciones de apoyo a las actuaciones concretas”.
Profesión sanitaria con responsabilidades esenciales
El Colegio recuerda que la veterinaria es una profesión sanitaria reconocida legalmente y que su contribución a la salud pública va mucho más allá de la atención clínica a los animales. La prevención y el control de las zoonosis, la vigilancia epidemiológica, la seguridad alimentaria, la sanidad animal y la protección del medio ambiente son ámbitos en los que los veterinarios desempeñan funciones esenciales para la protección de la salud de las personas.
Además, se insiste en que la integración de la veterinaria en las estructuras sanitarias no debe interpretarse como una cuestión meramente administrativa, sino como una oportunidad para reforzar la coordinación entre profesionales, mejorar la prevención de riesgos sanitarios y aprovechar plenamente los conocimientos y competencias de la profesión veterinaria.