José Luis Algora y el presidente colegial, Juan Antonio Vicente
El veterinario José Luis Algora Cabello compartió su amplia experiencia tras 25 años al frente de la legendaria ganadería Partido de Resina (anteriormente Pablo Romero) en una conferencia técnica bajo el título “Gestión integral y exportación del toro de lidia: retos sanitarios y logísticos”, organizada por el Colegio de Cáceres, que tuvo un amplio seguimiento por parte de los profesionales.
Su intervención analizó la evolución desde una gestión tradicional hacia una medicina de producción técnica, así como los complejos desafíos que supone la exportación de ganado bravo a mercados internacionales. El ponente destacó el esfuerzo que supuso la recuperación y selección de un encaste único, el de Gallardo, al asumir la gestión de Partido de Resina en 1997.
Algora señaló que el principal reto “fue revertir problemas críticos de salud y manejo. La ganadería presentaba una baja fertilidad (60%), falta de fuerzas y graves patologías podales, como el desprendimiento de pezuñas, derivado de una dieta desbalanceada y la humedad de la marisma”. Para solventar estas carencias, la actuación veterinaria se centró en tres pilares:
- Nutrición técnica: Implementación de dietas equilibradas para eliminar la acidez ruminal y fortalecer el sistema locomotor.
- Sanidad podal: Uso de pediluvios con formol y sulfato de cobre, además de un estricto control de enfermedades como el IBR.
. Selección genética contra la osteocondrosis: Mediante un programa de selección-conservación, se optó por tentar a los machos a los cuatro años. Tal decisión permitió identificar y eliminar sementales con predisposición genética a esta patología, logrando erradicar el problema en una década.
Uno de los momentos más críticos fue el brote de brucelosis en 2005. “Gracias a un plan especial de vacunación con la cepa RB51 y al uso de un banco de embriones congelados, se logró preservar este encaste histórico, que destaca por tener una variabilidad genética superior a la de otras líneas más modernas”, apuntó el especialista.
Estrictos protocolos sanitarios y cuarentena
Además, José Luis Algora relató su experiencia respecto a la logística y exportación de ganado de lidia a Hispanoamérica, ya que durante la última década “la exportación se ha convertido en una vía estratégica para el sector, especialmente hacia Perú, donde la demanda es altísima (más de 700 festejos anuales), y México”.
Así, detalló los protocolos sanitarios, ya que la exportación exige superar estrictas pruebas de tuberculosis, brucelosis, paratuberculosis y fiebre Q. Actualmente, el mayor obstáculo es la lengua azul y la teileriosis, lo que obliga a los veterinarios a testar grupos de animales mucho más numerosos para asegurar el número final de cabezas libres de enfermedad.

Respecto al bienestar en el transporte internacional, explicó la necesidad de cuarentena, que realiza durante 28 días en la propia explotación, habilitada como centro cuarentenario bajo supervisión oficial, aplicando tratamientos preventivos y baños repelentes. Durante el viaje, los animales viajan en aviones de pasajeros (bodega) o carga. Se utilizan cajones individuales para toros y colectivos para animales jóvenes.
Como innovación, hay que mencionar el uso de sepiolita como cama por su alta capacidad de absorción y control de olores (exigencia de Aviación Civil) e incorporación de bebederos en los cajones para trayectos que pueden superar las 40 horas.
El ponente subrayó que la dureza y capacidad de recuperación del toro de lidia son extraordinarias, permitiendo que los animales lleguen en condiciones óptimas incluso a plazas de gran altitud, como las de los Andes peruanos. “La figura del veterinario se consolida así como pieza clave no solo en la cría y selección, sino en la apertura de mercados globales para la genética española”, concluyó.