El presidente del comité científico, junto a Inmaculada Ibor y Gonzalo Moreno, en la lectura de conclusiones
Reforzar la prevención como método más eficaz para el control de las enfermedades emergentes, asumir las medidas de bioseguridad como una “cultura de trabajo” dentro de las granjas, formar al veterinario para detectar posibles casos de violencia vicaria en conflictos familiares y contar con la profesión en los dispositivos de emergencia tras desastres naturales, integrada en los protocolos de actuación para atender animales y cuidar de la Salud Pública.
Son algunos de los mensajes en los que han coincidido los especialistas presentes en el IV Congreso de Sanidad y Bienestar Animal, que tuvo lugar en Valencia durante los días 7, 8 y 9 de mayo promovido por la Organización Colegial Veterinaria (OCV) con el apoyo del Colegio de Veterinarios de esta provincia, y que reunió a cerca de 200 profesionales en el Ateneo Mercantil.
Gonzalo Moreno del Val, presidente de la OCV, agradeció a los asistentes su presencia a lo largo de las tres jornadas, “porque ver el salón prácticamente lleno en todas las sesiones refleja en interés suscitado por los temas abordados, el perfil de los ponentes y el nivel científico”. En parecidos términos se expresó Inmaculada Ibor Martínez, presidenta del Colegio de Valencia, al asegurar que el gran acierto de la convención “ha sido centrarse en propuestas de actualidad para la profesión”.
Por su parte, José Ramón Caballero de la Calle, secretario general de la OCV y presidente del comité científico, fue en encargado de leer las conclusiones del Congreso, que son las siguientes:
- La prevención es el método más eficaz para el control de las enfermedades emergentes y los costes que supone su aplicación son infinitamente menores en comparación con la inversión necesaria para paliar el problema que originan estas. Cuanto más tiempo se dilate la aplicación de soluciones ante la aparición de una enfermedad más difícil será su control y mayores serán las pérdidas ocasionadas y los gastos de erradicación. El veterinario de explotación es la figura clave para detectar y alertar desde su inicio la presencia de estas patologías.
- La Ley 7/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales establece la creación de un "Listado Positivo" de animales de compañía. Este registro no puede ser improvisado ya que existe una importante carencia de estudios cuyos resultados demuestren evidencias para la inclusión o exclusión en el mismo de muchas especies. La experiencia científica y técnica del profesional veterinario debería ser fundamental a la hora de establecer esta clasificación.
- El bienestar animal no es lujo en la actividad de los centros veterinarios. La reducción del estrés en los pacientes mejora la calidad y seguridad asistencial. No podemos exigir bienestar animal en sistemas que no cuidan a quien lo hace posible.
- El cambio de mentalidad social con respecto a la convivencia con los animales, ha provocado la aparición de un importante vínculo emocional. Esta circunstancia puede derivar en la utilización de las mascotas como elementos de presión en los conflictos familiares, pudiéndose clasificar este hecho como “violencia vicaria”. La formación especializada del veterinario clínico le capacita para la detección activa del problema.
- La esterilización en los centros veterinarios no debe ser una práctica rutinaria. Es necesario que el profesional veterinario realice previamente un análisis individualizado de cada caso e involucre en el proceso al entorno familiar, buscando el objetivo de fortalecer el vínculo con los tutores para hacerlos más responsables y convertirse así en la referencia del bienestar de los animales de compañía.
- La bioseguridad funciona cuando deja de ser un protocolo y se convierte en una cultura de trabajo. Los veterinarios de explotación son la figura fundamental para la aplicación, vigilancia y mantenimiento de las medidas de bioseguridad.
- El papel de la profesión veterinaria es fundamental en situaciones de emergencias naturales o tecnológicas, aunque siempre bajo un prisma de coordinación, comunicación y confianza de un equipo multidisciplinar.
Trabajos científicos
En el trascurso del acto de clausura tuvo lugar la entrega de premios a las dos mejores comunicaciones de trabajos científicos presentados al IV Congreso, de un total de 36, que correspondieron -con un primer premio de 600 euros- a la titulada “Caracterización biomecánica del caballo de servicio impacto del entorno operativo y la vida laboral en bienestar”, presentada por Victoria Herrero Burrero, y un accésit de 300 euros a la denominada “Efecto hipoglucemiante del extracto etanólico de chirimoya (“annona cherimola”) en ratas diabéticas inducidas por aloxano”, presentada por Jenifer Polino Puente.
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Respecto al primero, el comité ha valorado su calidad y su repercusión muy positiva en el bienestar animal en una especie como la equina y su ayuda en el servicio público, al centrarse en caballos que trabajan en unidades de las Fuerzas de Seguridad. En el segundo caso, se resalta también su rigor y la importancia de la profesión veterinaria en el sector de investigación con animales de laboratorio.
Ocho de las comunicaciones fueron expuestas de forma oral en dos sesiones habilitadas “ex profeso” en el programa del Congreso, mientras que el resto de trabajos se mostraron en formato póster durante el encuentro. Todas las comunicaciones serán publicadas en el libro de resúmenes del Congreso y en la revista de la OCV.
Al encuentro han asistido más de una treintena de presidentes de Colegios Provinciales de Veterinarios, profesionales del ámbito clínico y de la Administración, investigadores, docentes, ganaderos y estudiantes de Veterinaria procedentes de distintas universidades españolas, en especial de las dos existentes en Valencia (CEU Cardenal Herrera y Católica).