La veterinaria también desempeña un papel fundamental en la protección y recuperación de animales silvestres rescatados. En esta nueva entrega de Rostros de la veterinaria, la OCV destaca la labor de Héctor Sanz Cabañes, director técnico veterinario de AAP Primadomus, referente en el cuidado de primates y grandes felinos procedentes del tráfico ilegal, el entretenimiento o la tenencia privada.
La veterinaria es una profesión con múltiples ámbitos de actuación que van mucho más allá de la clínica tradicional. Entre ellos, la medicina de animales salvajes desempeña un papel esencial en la conservación, el bienestar animal, la salud pública y la gestión responsable de este tipo de especies.
Héctor Sanz Cabañes, veterinario colegiado en Valencia y especializado en medicina de animales silvestres, es director técnico veterinario de AAP Primadomus, centro de rescate y rehabilitación de fauna silvestre ubicado en Alicante. Además, compagina su actividad asistencial con la docencia en la Universidad Cardenal Herrera CEU.
Licenciado en Veterinaria por la Universidad Cardenal Herrera CEU en 2003 y doctor en Zoonosis Parasitarias en Primates, desarrolló durante más de quince años su actividad como veterinario clínico de animales exóticos y pequeños animales. Desde 2017 lidera el área veterinaria de AAP Primadomus, donde coordina la gestión sanitaria y la atención médica de algunos de los animales más complejos que pueden encontrarse en cautividad.

Una segunda oportunidad para animales rescatados
La mayor parte de los animales que llegan a AAP Primadomus proceden de decomisos, confiscaciones o situaciones derivadas de la tenencia privada, el entretenimiento o la cría con fines comerciales.
Como explica Héctor Sanz, "mayoritariamente recibimos animales confiscados o con complicaciones burocráticas, lo que conlleva que no hayan recibido una correcta atención ni médica ni básica para sus necesidades fisiológicas". Entre las especies que atienden habitualmente destacan los macacos de Berbería, así como grandes felinos como leones, tigres, pumas, servales o caracales.
Su labor diaria combina la gestión sanitaria del centro con la realización de procedimientos médicos y quirúrgicos, cuarentenas, diagnósticos y tratamientos destinados a garantizar la salud de los animales y prevenir riesgos para el resto de la colección zoológica.
"Realizamos los procedimientos médico-quirúrgicos necesarios para asegurar su correcto estado de salud, descartar enfermedades zoonóticas y garantizar una integración segura en el centro", explica.
Bienestar animal, salud pública y prevención
El trabajo desarrollado en AAP Primadomus tiene una repercusión directa en varios ámbitos de interés social. “Desde el punto de vista de la salud animal, el equipo veterinario atiende con frecuencia patologías derivadas de años de manejo inadecuado. Fracturas mal consolidadas, enfermedades metabólicas causadas por dietas incorrectas, deficiencias nutricionales o alteraciones osteoarticulares son algunas de las consecuencias que presentan muchos de los animales rescatado”, precisa.
Sin embargo, el impacto de esta labor va más allá del bienestar individual de cada animal. La identificación y control de enfermedades zoonósicas constituye una parte fundamental de su trabajo.
Según señala Héctor Sanz, "aceptando estos animales en nuestro centro, separamos de la tenencia privada a animales que presentan enfermedades zoonósicas transmisibles". Durante los periodos de cuarentena es habitual detectar patógenos relevantes como Salmonella, Staphylococcus, Toxocara, Trichuris o diferentes hongos, algunos de ellos resistentes a tratamientos convencionales.
Además, el veterinario resalta la importancia de herramientas regulatorias como el Listado Positivo de Animales de Compañía, “una medida preventiva que ayuda a informar a la sociedad sobre qué especies pueden mantenerse de forma responsable en un entorno doméstico. Al informar a la sociedad sobre qué animales son adecuados para ser considerados de compañía, se evitan riesgos para el bienestar y la sanidad animal, la salud pública y la protección del medio ambiente", afirma.
El reto de trabajar con especies tan diferentes
Uno de los aspectos más complejos de su profesión es la enorme diversidad de especies con las que trabaja diariamente. Desde pequeños primates de apenas unos cientos de gramos hasta grandes felinos que superan los 200 kilos, cada animal requiere protocolos específicos de manejo, anestesia, diagnóstico y tratamiento.
"Aparte de la peligrosidad física y la exposición a enfermedades zoonóticas, el mayor reto es atender especies muy distintas tanto morfológica como fisiopatológicamente", asegura. Esta complejidad obliga a mantener una formación continua y una capacidad constante de adaptación a nuevas especies y problemáticas derivadas de las tendencias cambiantes del comercio y la tenencia de fauna silvestre.

Cuando la recuperación es posible
A pesar de las dificultades, Héctor Sanz reconoce que una de las partes más gratificantes de su trabajo es observar la recuperación de muchos de estos animales. "Ver la capacidad de mejora de los animales que nos llegan en situaciones muy complicadas y enfermos es una de las mayores satisfacciones de esta profesión", confiesa.
Especialmente emocionantes son los casos en los que la recuperación permite el retorno a la naturaleza. Entre ellos destaca el proyecto Born to Be Wild, que ha conseguido devolver a Marruecos macacos de Berbería rescatados del tráfico ilegal y la caza furtiva.
Una profesión al servicio de los animales y de la sociedad
La trayectoria de Héctor Sanz refleja una de las facetas menos conocidas de la veterinaria, pero también una de las más estrechamente vinculadas con el bienestar animal, la conservación, la salud pública y la educación social.
Como él mismo resume, "la veterinaria es dedicación a mejorar el conocimiento y aumentar el respeto que tenemos por los animales". Con esta publicación, la Organización Colegial Veterinaria pone en valor el trabajo de los profesionales veterinarios dedicados a la fauna silvestre y su contribución a la protección de los animales, la salud pública y la conservación de la biodiversidad.
Esta iniciativa forma parte de “Rostros de la veterinaria”, una sección que la OCV publica periódicamente para difundir la labor de los profesionales veterinarios y dar visibilidad a las distintas áreas en las que ejercen su trabajo en favor de la sanidad animal, la salud pública, la investigación, la conservación y el bienestar animal.